Consistira en la recopilacion de las mejores perlas que nos ha dejado la experiencia.
Para empezar, dos mitos de Emiliano, el inevitable Joan decidor y un ejemplo de depravacion erasmusiana a cargo de Juan Gallego.
- Alvaro y yo hablamos y hablamos sobre lo cerdo que es pretender a una amiga, sobre como llevarlo, sobre blablabla. Habladurias, como siempre, que no construyen, solo llenan vacio. Nano nos escuchaba, con su enorme sonrisa, y en algun momento en el que creyo que ya habiamos hecho suficiente el ridiculo, proclamo: "Yo quiero follarme a mi mejor amiga y se lo he dicho". No hizo falta seguir la conversacion.
- Habiendo aguantado toda la semana siciliana a la que, posiblemente, es la erasmus mas habladora y menos hacedora, cansado de tanta cerdez verbal y tan poca accion, Nano marca limites: "Quieres dejar de calentarme la polla?"
- Edu y yo, fuentes inagotables de habladuria, comentabamos en que circunstancias estariamos dispuestos a a) comernos un zurullo o b) comernos un cimbrel. "Solo lo haria si la vida de algun pariente o amigo estuviera en peligro", "solo si me amenazaran con cortarme un brazo", "solo bajo pena de muerte", y demas blablabla. Joan saco la cabeza y cerro el tema: "Esta conversacion es totalmente absurda, todo esto nunca sucedera". Vale.
- Juan el gallego, saliendo de Hidropolis, sorprendiendonos a todos: "A mi si me muestran un pie es como si me mostraran una teta".
Cuando alguien dice, no hay que hablar.